jueves, 29 de septiembre de 2005

Llegó la hora de las caricaturas...







Luis Vergara Riquelme, locutor, y hoy un serio y ponderado académico de la Universidad del Bio Bio, en la radio de finales de los años 70 y mediados de los 80 se encargaba de dibujarnos a todos. No lo hacía mal Carlos Godoy.
Las que se muestran, los monjes y obispo y de los juegos universitarios, son de Vergara, la que nos recuerda a nuestro querido y recordado Humberto Benedetti, salió de la pluma de Carlos.

Próximamente habrá otras caricaturas...
Entre paréntesis, ¿reconocen a alguien, aparte de Humberto nuestro conductor mayor?


Hugo Olea, el último día de septiembre de 2005.

miércoles, 28 de septiembre de 2005

Aníbal Ulloa





A Aníbal Ulloa lo vi esta semana mostrando su perfil en un programa de televisión. Queda claro que, como ,muchos otros, ama a la Radio de la Universidad. Se ha convertido en un estupendo instructor de los estudiantes de Periodismo que llegan para producir programas, hacer prácticas o simplemente aprender a través de cometer errores.
Aníbal y su hermano Carlos,han estado en la radio en las duras y en las maduras. Una de las duras se produjo cuando algunos ignaros trataron de convertir la radio en una emisora comercial que, según ellos, iba a ser una mina de oro para la Universidad. Una noche la programación cerró con un refinado concierto y en la mañana siguiente iniciábamos los programas con una versión de "La peineta" con rítmo de cumbia. Fue un horror, una pesadilla que por suerte no se prolongó por mucho tiempo.

martes, 27 de septiembre de 2005

e-mail desde Inglaterra

Estimado Hugo,Muy interesante las crónicas acerca de la radio. Me senti un poco nostálgico. Me gustó leer de Molina (www.molinaonline.blogspot.com) (no el marrano) tu pueblucho infecto como decía Condorito.¡No lo puedo creer, tu tirando piedras!Por unos momentos pensé que eras un virus. Aquí no ha llegado el Blog. Se usa, eso si, un nombre ficticio de Joe Blogs, para determinar una personacualquiera.Saludos a ti y a tu señora esposa.
Gregorio Grandón.
Birmigham, Inglaterra
gregsgrandon@tiscali.co.uk


NOTA: Gregorio a mediados de los años 70 integró el equipo de prensa de la Radio Universidad de ese entonces. Su patria de origen es Chiguayante.

Carlos Leiva


Carlos Leiva es hoy radiocontrolador con muchos años de experiencia ¿Qué nos une, aparte de nuestro inmenso cariño por la radio de la U?. Pues bien, algo tan significativo como que ambos ingresamos el mismo día a trabajar en la emisora, el 1º de Mayo de 1965. Carlos cumplió 40 años en la Radio y yo los mismos en la Universidad. Lo estimé digno de destacar, como haré con muchas otras cosas referidas a nuestra radioemisora.

Hugo Olea M

domingo, 25 de septiembre de 2005

Diexistas y QSL..


A comienzos de la década de los 70 produje un programa que se titulaba “Casilla 2337”. Se transmitía cada domingo, a las 13,30 horas, inmediatamente después de “Panorama Informativo”. Con la lectura de Francisco Miguieles el espacio, de 15 minutos de duración, daba cuenta de la correspondencia que de todo el mundo recibía Radio Universidad de Concepción. De Chile las cartas llegaban desde diversos puntos del territorio. Dábamos respuesta a través del aire.
Debo recordar que esos años Concepción no contaba con más de una decena de radioemisoras y en todo el país no llegaban a la centena. La onda corta de Radio Universidad permitía que nuestra voz llegara muy lejos, y en algunos países teníamos auditores muy fieles.
Las cartas aparte de ser mencionadas en el programa merecían una respuesta a
a través del Correo ordinario. Se trataba de un QSL, un comprendido. Quienes más lo estimaban eran “los diexistas”, personas de todo el mundo cuyo hobby era sintonizar radios y dar cuenta a través del correo respecto del día, la hora y la frecuencia de la sintonía. Mientras más lejos estuvieran, mejor. Coleccionaban los QSL, una tarjeta impresa oficial de la estación que habían logrado sintonizar.
¿Por qué diexistas? D = Distancia: X: Incógnita.
Hallé en Internet un coleccionista de tarjetas QSL que muestra una de Radio Universidad de Concepción, fechada en 1988. Admírenla. La radio remitió confirmaciones hasta el cierre de la onda corta.
Hugo Olea M
25 de septiembre 2005

lunes, 19 de septiembre de 2005

Roberto Romero

La semana pasada hubo una reunión solemne de la que yo llamo Real Sociedad de los Amigos del Micrófono. “Real” pues todos los que la integran fueron en su día reyes del micrófono e hicieron del trabajo radial su forma de vida. Hubo, sin embargo, uno de carácter principal, que no estuvo. Roberto Romero se fue definitivamente unos pocos días antes de esa gala en la que iba a ser, junto a otros, homenajeado por la Sociedad. Gatilló su partida un infarto al miocardio. Había regresado hace un tiempo a “su patria”, Concepción, después de haber pasado una buena cantidad de años en Santiago. Su profunda y bella voz identificó a la Radio Minería, que hace algunos años también salió definitivamente del aire. No fue la primera vez que estuvo en la capital, igualmente trabajó en su juventud en otras estaciones junto a grandes de la locución, entre ellos uno de los mejores, Sergio Silva. Con éste y Enrique González, y si mal no recuerdo también con Darío Aliaga, competían en cual no se “tentaba” de la risa, en la lectura de un boletín de noticias. Buscaban inimaginables maneras para quien leía riera a más no poder, pero nada. Incluso en una oportunidad mientras el noticiario estaba en el aire, los bromistas hicieron ingresar al locutorio a un ciego traído desde la calle, que intentaba desesperadamente ubicarse con su bastón en el estrecho recinto del locutorio de Cooperativa. Así y todo el lector se mantuvo impasible y terminó exitosamente con la entrega de las buenas y malas noticias que están siempre contenidas en un boletín.
Siendo autoreferente conocí la voz de Roberto antes que a él en vivo. Al final de mi adolescencia escuchaba una radio nueva, la Portales, de Talca. Finales de los años 50. Una emisora que presentó una manera nueva de hacer radio. Allí estuvo Romero junto a Erasmo Gatica Aguirre. Esa experiencia, para todos quienes amamos la radio, fue un verdadero paradigma, tradúzcase la palabrita por modelo. Tanto que se trasladó a Santiago, Portales de Santiago, en donde una de sus voces principales, recordarán, fue la de Patricio Varela.
Al Romero real y buena persona lo vine a conocer años más tarde, a mediados de los 70. en la Radio Universidad de Concepción. La radio fue más radio universidad producto de su voz. Daba lecciones con su relato deportivo, con la calidad de sus libretos, con su fantástica lectura de noticias. En los pasillos hacía gala de su buen humor. También demostraba a cada instante lo buena onda, diríase hoy, que era. En la lectura de noticias lo acompañaba Federico Ramirez .
Hoy cuando los locutores consituyen una especie en extinción y cualquiera se instala frente al micrófono a decir, a su vez, cualquier cosa, se nota más la ausencia de una voz como la de Roberto. El lo sabía pero nunca me lo dijo. Creo que le dolía no estar en la radio.
En el camposanto pretendí hablar. Se me adelantó Ismael Muñoz, quien finalizó su discurso fúnebre para Roberto pidiendo un aplauso a los presentes. Hubiese sido un despropósito que yo hubiese hablado.
Les cuento. Sólo quería decirle a Roberto que desde su patria, Concepción, el lugar en que se está bien, partía definitivamente hacia el sitio a que su fé lo había encaminado. Era un hombre de fé. También pretendía indicarle que lo único que todos nosotros, incluídos los de la sociedad del micrófono, podíamos hacer en esa hora postrera, era estar tristes. Y que él, con el tono que lo caracterizaba, tal vez estuviese en ese mismo instante diciéndonos ...”¿pero qué se han creído?...no estén tristes...

domingo, 18 de septiembre de 2005

La noche aniversaria del 2005


Pacheco, académico del Departamento de Historia; Eugenio Maturana, sociólogo y profesor de la Facultad de Educación. También estaban: Aníbal Ulloa Pineda, actual y a la vez muy antiguo radiocontrol, el periodista Ulises Lari y su esposa Lily, quien fue secretaria de la emisora.
El más antiguo de la familia de Radio Universidad era Eugenio Maturana. Le recordé su lectura del programa “Chile Terra Australis” que la radio transmitía a comienzos de la década de los años 60 con un libreto de Rodolfo Gajardo. Eugenio estaba dotado de una voz privilegiada y contaba como Mario Céspedes lo incorporó a la locución.

Los que tomaron el micrófono…

Olimpia Riveros, ex locutora, ahora dirigente nacional del Colegio de Profesores, jubilada como docente ahora pelea por sus colegas; Freddy Varela, ex programador de música selecta, gestionador de la donación de la discoteca Rosenrauch; Hugo Fuentes, periodista, que demoró casi un siglo en obtener su título pues cursaba el primer año cuando le cerraron la escuela después del golpe de estado; Luis Alfonso Tapia, ex periodista a la fecha del terremoto del 60, luego en Santiago cayó en gracia al gobierno militar que lo nombró agregado de prensa en Uruguay; después fue corresponsal de Canal 13 en Valparaíso y escribió un libro sobre la casi guerra con Argentina.

Los premiados



Por segundo año la Radio otorgó un premio al estudiante de la Carrera de Periodismo más destacado en su colaboración con la radioemisora. Luis Castillo fue el galardoneado este año. El pasado fue Jorge Alfonso Pacheco. En la ocasión estuvieron presentes los padres del alumno distinguido, por cierto muy orgullosos.
El otro premiado fue Hérnan Miller Mancilla, uno de los que estuvieron en la primera hora de la Radio. Fue el Rector Sergio Lavanchy quien le entregó la merecida distinción. A Hernán lo acompañó Lala Lagos, su esposa quien también en los años fundacionales trabajó también en la radio.

De los que no se habló...

Hugo Fuentes en la ronda de micrófono abierto mencionó a Fernando Alvarez Castillo, locutor y maestro, ex intendente de Concepción asesinado en prisión. Pero hubo otros importantes personajes que en algún momento estuvieron ante “el panqueque” del locutorio central, cuyos nombres no fueron recordados. Los traigo ahora: Francisco Miguieles Orellana y Roberto Romero, ambos fallecidos hace algún tiempo. Nadie recordó tampoco a Federico Ramirez plenamente vigente en el municipio penquista. No vimos a Manuel Riquelme Ruíz,tampoco se habló de él.


Hernán Miller, uno de la primera hora. Fotografía Carrera de Periodismo U. de Concepción

Años de Radio...Universidad...



Cuesta mucho escribir sobre lo que uno más quiere. No me quedé en el intento. Decidí hacerlo sobre la Radio Universidad de Concepción. Mi radio madre, por sobre el bien y el mal, la que escucho a toda hora. Si no la ha sintonizado aún, hágalo.
Lo que pasa es que desde que salió al aire, el 14 de septiembre de 1959, han transcurrido 45 años. ¿De dónde sale mi entusiasmo para anunciarlo urbi et orbi?. Bueno, es que trabajé 17 años allí. Llegué en mayo de 1965 junto con Carlos Leiva, hoy radiocontrol. Hice de todo. Periodista, control de sonidos, programador, libretista, miembro del consejo directivo. Ocurrido el golpe de estado estuve un mes afuera. No sé a quién se le ocurrió tildarme de “peligroso”. Volví como secretario. Un as atendiendo el teléfono. Al poco tiempo retomé lo mío.
Pos golpe la radio fue calumniada. Se publicó que durante los conciertos se transmitían por la onda corta mensajes para las guerrillas de toda Latinoamérica. Averigüé quién fue el autor de la infamia. Me rehuye cuando lo encuentro. Desde la Intendencia se ordenó que la radio fuese “de las Fuerzas Armadas y Carabineros”. Por poco tiempo, por suerte.
Hablemos de su buena gente. No conocí a Céspedes, Mario. Su primer director. Si a Francisco Dussuel, ex jesuita, concertista en órgano y crítico literario. De tránsito por los pasillos me daba la impresión que iba a tropezar con la sotana. Daniel Quiroga, crítico musical, inició el movimiento operístico en Concepción. Hubo fantásticas puestas en escena con Aída Reyes, Amado Rivera, Guillermo Ascencio, Lucía Gana, María Elena Guíñez, y otros “líricos”. Mi director preferido fue Hernán Miller. Estuvo desde el primer día. Llegó junto a Fernando Alvarez desde la antigua Radio Bolívar. El último fue Carlos Godoy. Tuvimos diferencias. Civilizados, ambos, nunca las utilizamos como escudos.
Locutores. Francisco Miguieles, Sergio Castillo, hogaño tan joven como lo conocí en los 60; Federico Ramírez, hoy canoso hombre ancla de TVN local; Roberto Romero, que cierto día leyó con todas sus letras que habría “vientos emborrachados”. Patty Fernández escuchó mal el pronóstico meteorológico que incluía vientos arrachados. Es que no había e-mail ni fax, sólo teléfono. Abner Zapata (qepd) presentó a “Los Curumbeles de España”. Confiésome que una vez pregunté, creyendo que el micrófono estaba apagado, ¿qué le pasa a este teletipo ...de su madre?. Campanilleó ipso facto el teléfono. Una buena señora consultaba ¿ esa es la Radio Universidad ?... Locutoras. Olimpia Riveros, Martita Leiva y Elvia Vergara. Lo mejor que nunca escuché. Nuestro secretario Néstor Muñoz (qepd) se afanaba para encontrar la grabación de “La Golosina”, de Tchaikowsky, solicitada por un insistente auditor. Pregunta de Pancho Miguieles ¿ buen Néstor, no será El Lago de los Cisnes, lo que buscas,?...
Tanta buena gente. Todavía están ahí Gonzalo Gamboa, Aníbal y Carlos Ulloa. No están Luis Grez, hoy asesor de la ARCHI, Edmundo Gutiérrez asesor de Lucho; Manuel Riquelme y Milton Torres, no sé donde andarán; Víctor Hugo Soto, hincha de Palestino (...) debe estar a punto de acogerse a los perjuicios de la jubilación.
La radio sigue. Lo mejor de todo, dentro de la U. El rector Lavanchy lo dispuso así. En algún momento la consideré “especie en extinción”. Ha sido recuperada. Gracias.

Texto publicado en el diario CRONICA con ocasión del aniversario de la Radio.