viernes, 17 de marzo de 2006

El Riñihue


Por Luis Hernández Parker

Inquietud


La primera vez que con Carlos Jorquera viajamos en un jeep al Riñihue (97 kilómetros por caminos serpenteados: seis horas ida y vuelta), a nuestro paso por Los Lagos, Pellelhue, Pishuinco, sus moradores nos detenían para formularnos preguntas llenas de angustia.

-¿Vienen del Riñihue? ¿Y cómo está eso? ¿Cuándo bajará el torrente?Nos contaban, además, que la mitad de la población vivía en los cerros a la cruel intemperie del frío. En las noches en que la lluvia abre una pauta y levanta la cortina del cielo, el espectáculo de cientos de fogatas, en las colinas, lejos del río, habría sido hermoso si no se supiera que cada fogata era como un SOS desesperado. Cuando la camioneta de la radio de la Universidad de Concepción bajó el viernes del Riñihue y se quiso conversar con la gente de Los Lagos (bajos) se encontró con un escenario de Grand Guignol: nadie en las casas. Eran las 9 de la noche.



Las viviendas estaban con sus puertas abiertas como invitando al peregrino a pasar y recibir hospedaje. Pero se sabía por qué ventanas y puertas estaban abiertas de par en par: se esperaba al implacable huésped no invitado: el agua. Debía encontrarlo todo fácil; ningún obstáculo; desocupados los sótanos, y sin leña la leñera para que su paso fuera menos destructor.

-¿Dónde está la gente? -preguntaron los muchachos de la Universidad de Concepción a dos carabineros que hacían ronda con el corazón apretado.

-En los cerros. Allá donde se ven arder las fogatas.


El Lago Riñihue inunda las viviendas de sus riberas

El embrujo

La inundación de Valdivia atrajo como un imán despavorido a los periodistas de todo el mundo. Desde Nueva York, París, Buenos Aires, Río de Janeiro, se anunciaron camarógrafos de los noticiarios de cine y televisión. Los diarios, revistas y agencias noticiosas de Santiago destacaban a sus reporteros gráficos y cronistas.

El regimiento "Caupolicán", los comedores de "La Protectora", y la hospitalaria casa de Raúl Mera Mera, en Picarte, recibieron a los colegas, algunos de los cuales se "largaron" desde el "Bosco" de Santiago, directamente a Valdivia, y buscaron todos los caminos y medios para subir al Riñihue. Se encontraron con cerros desplomados y con un lago que no mostrara su terrible energía.

La segunda vez que llegaron Ercilla y radio Minería, en helicóptero, se divisó hasta la grácil figura de un velero que, aprovechando la crecida del lago en la tarde plácida, había llegado hasta el primer taco. Allí se mecía con el viento y la ondulación quieta del agua como una invitación al turismo y al descanso. Pero no es turismo el que se está haciendo. Recordé entonces, a tantos seres amigos que me habían dicho que alguna vez vendrían a descansar a Los Lagos.

Al rememorar sus rostros y sus nombres; al recordar otras visitas gratas a estas regiones, me alegré de que no estuvieran aquí, junto a esta furia sosegada. Pero me sentí también orgulloso de ser chileno y periodista, porque tenía la oportunidad de divulgar lo que el técnico, el soldado y el obrero de mi patria estaba realizando.


No importaba arriesgar la vida

Suma de esfuerzos

La lucha contra el lago une inteligencia con la constancia y el sacrificio; el cálculo apresurado y febril del ingeniero, del fotógrafo, del especialista en suelos y del mecánico; desde la acción de la FACH hasta el humilde obrero que duerme a la intemperie y que ni siquiera pueden cantar cuando se asoma la cara grande de la luna. Sólo hay tiempo para combatir y el combate consiste, en síntesis, en lo siguiente:

•Si se hubiera dejado que las aguas crecieran sin control, el nivel del Riñihue habría llegado a la cima del tercer taco; a 24 metros de altura, o sea, 4 mil 800 millones de metros cúbicos se habrían abalanzado hacia el mar sin respetar nada.

•En las crecidas normales del invierno el rebase del Riñihue es de 400 metros cúbicos por segundo; el rebase anormal, de no intervenir el hombre para abrirle un canal en la garganta asfixiada, habría sido de 3 mil metros cúbicos por segundo al principio y luego de cantidades imposibles de calcular al disolverse el tercer taco.

•El rebase se habría realizado en cinco horas. En cinco horas se habrían vaciado 4.800 millones de metros cúbicos, es decir, la inundación casi total de Valdivia y la destrucción de los pueblos ribereños.

•La epopeya del Riñihue consiste en impedir esta erupción violenta del "volcán" Riñihue, para lo cual se realizan dos obras simultáneas: se le abren canales en su desagüe del San Pedro, y se tapan las bocas por donde se alimenta el lago.

•Mientras 27 tractores bulldozer trabajan en el tercer taco que contiene las aguas para romper ladera que baje la cima de 24 a 15 metros (lo que significa que se deben vaciar 3 mil millones de metros cúbicos), al mismo tiempo se tapan los accesos en el río Enco que entrega las aguas del Panguipulli, y obras similares se realizan en el Calafquén y en el río Llanquihue que conduce las aguas de los lagos Neltume y Pirihueico. Al mismo tiempo, en el Enco se lanzaron hasta hoy (lunes) 35 mil sacos de cemento para "tapiarlo" y tres bombarderos de Cerro Moreno, de Antofagasta, al mando del capitán de bandada Silva, se preparan para dinamitar un roquerío en el San Pedro, para construir una represa que ayude a contener las aguas del Riñihue.

•En aquellos recodos angostos del San Pedro también se pondrán cargas de dinamita o se bombarderán desde el aire. Enormes rastrillos están listos para enderezar los árboles que se crucen en el río y que hagan tacos".

•Aquí en Valdivia y en las riberas, la población sabe cuándo debe evacuar, 24 horas después de la señal de alarma, y que no será antes del 23, según me lo dijo desde Santiago, Humberto Díaz Contreras, gerente de la CORFO. Toda esta gigantesca obra del hombre, contra el Riñihue, no se realiza para que se cante o se obtenga un premio en literatura. Se quiere y se tiene la certeza de que el rebase será controlado. No será enloquecido ni vertiginoso como lo desea el agua, sino con cierta pausa domeñada. Así esperan los técnicos que el desagüe se verifique a razón de mil doscientos metros cúbicos por segundo, y que el lago evacuará su exceso en un mínimo de 48 horas y hasta de cinco días con buena suerte. Las medidas se tomaron y sólo falta esperar, navegando en la zozobra.

Luis Hernández Parker
Parecía todo perdido

Afortunadamente para todos, el éxito coronó tan magnífico esfuerzo y muchas vidas fueron salvadas. Esta vez, después de tantas desgracias, hubo un final feliz. Los chilenos debemos sentirnos orgullosos de contar con tal calidad de gente.

lunes, 13 de marzo de 2006

La radio en el terremoto de Valdivia


... desde un potrero de Isla Teja, a las 0.35 horas del 25 de mayo fue posible la salida al aire de una transmisión conjunta de las radios Camilo Henríquez, Sur y Baquedano, a través de la frecuencia de la Camilo Henríquez. Eran las primeras palabras para una comunidad devastada ...

La Radio Austral -cuyo rostro es Augusto Olave Pavez- es la emisora valdiviana actual que se ha mantenido durante mayor tiempo con su estructura y nombre inicial.

El 24 de mayo de 1960, Valdivia sufrió el gran embate de la naturaleza. El terremoto de mayor magnitud registrado en la historia dejó a la provincia incomunicada, desconectada del resto del país, al igual como ocurría con gran parte de la zona sur. En Santiago, solamente se tenían y se difundían noticias de lo ocurrido desde Concepción al norte. Valdivia vivía sus primeras horas de tragedia en silencio.

Sin embargo, el esfuerzo de la gente de radio -recordado por el periodista Hernán Olave Verdugo en su libro "Horas de tragedia, el cataclismo de Valdivia"- volvería a reinsertarnos en el escenario nacional. Luego de gestiones ante las autoridades y la intervención de parlamentarios, con la cooperación de trabajadores de radios locales y obreros, desde un potrero de Isla Teja, a las 0.35 horas del 25 de mayo fue posible la salida al aire de una transmisión conjunta de las radios Camilo Henríquez, Sur y Baquedano, a través de la frecuencia de la Camilo Henríquez.

Eran las primeras palabras para una comunidad devastada, en la cual el rumor de un segundo terremoto alarmaba aún más a sus habitantes. A las dos de la madrugada del mismo día, la radio valdiviana salía al aire a nivel nacional, para volver a conectarnos con el resto del país a través de las radios Portales y Minería.

En un momento de tragedia, la radio valdiviana emergió para dar a conocer nuestra realidad al resto del país. Fue la primera en reanacer, de Concepción al sur.

ACTUALIDAD

Luego del terremoto de 1960, la radio valdiviana salió al mundo desde un potrero de Isla Teja. Fue un esfuerzo conjunto de las emisoras Camilo Henríquez, Sur y Baquedano, que transmitieron desde este "estudio" recordado por una fotografía de la época.

Hoy, 23 años después, las generaciones herederas de esa gente de radio luchan por mantener vigente un medio de comunicación preocupado de la realidad local. Los tiempos no son los mejores, ante la competencia de las emisoras satelitales. Los tiempos también, obligan a renovarse en la lucha diaria por sobrevivir.

Tornagaleones, Austral, Calle Calle, Genoveva, Exquisita, Adonai, Ainil, Universidad Austral, forman parte del espectro radial de hoy en Valdivia.

Esta actualidad la conocemos a través de un recorrido por un dial netamente local, que va desde la AM Calle Calle (ex Sur) y Austral a la FM Ainil, el nuevo esfuerzo que significa el nacimiento de la AM Nueva Región y la visión de la Asociación de Radiodifusores de Chile.

La versión de Hernán Miller sobre cosas muy importantes



El texto que publico fue escrito por Hernán Miller especialmente para el blog y a petición mía. Era necesario contar con él para entender muchas cosas. Hugo Olea

¿QUÉ HACÍA PARA EL TERREMOTO DE 1960?


Acaecido en la mañana del día 21 de mayo de ese año, Concepción entero se levantó para apreciar los daños. Yo concurrí a los Estudios de RUC, ubicados en el cuarto piso de la Escuela de Farmacia, en el Barrio Universitario. Sólo pude apreciar que el más serio de los problemas estaba en la falta de energía eléctrica en la ciudad, situación que alcanzaba a la Planta Transmisora de RUC, que estaba ubicada en el camino a Penco. Sin embargo, eso estaba en manos del técnico Osvaldo San Martín.
En los estudios sólo había caído el equipo de Frecuencia Modulada sobre la consola de transmisiones, sin dañarse .
Por la noche, a eso de las 22:30 horas, se me pasó a buscar a la Plaza Perú, lugar en que me encontraba junto a mis “hermanos” del Hogar El Panteón –al que pertenecí- y que había caído esa mañana.
Enfilamos a la Planta Transmisora, ubicada e en el sector Bellavista, camino a Penco. En el auto recuerdo que iba Guillermo Barraza, hombre que había traído de Santiago el director Céspedes. El técnico había logrado que se diera energía eléctrica en tal sector y en el Barrio Universitario. Mientras emitíamos mensajes, él trataba de mejorar los equipos en los estudios. Entre él y yo hacíamos los esfuerzos por lograr una locución lo más adecuada posible ya que ninguno era locutor. Carabineros nos proveía de información emanada del Servicio de Salud Pública y de pequeñas notas enviadas por los auditores que ya nos lograban escuchar, porque fuimos la única radio que funcionó en la ciudad. Cada hora, más o menos, llegaba un furgón de Carabineros que nos renovaba los mensajes del público a sus parientes dado a conocer cómo se encontraban. Fue una enorme colaboración, considerando, además, que estábamos camino a Penco. Pudimos indicar a nuestros oyentes que al amanecer estaríamos en los estudios y abrir la puerta de la Escuela nos encontramos en el Hall con un velorio. Se tenía allí a un estudiante de farmacia que había perdido la vida en el terremoto. Muy temprano por la mañana empezó a llegar la gente a dejar sus mensajes, siendo cada vez mayor la cantidad. Nos hurtaron alguna vestimenta a los que estábamos trabajando, por lo que decidimos cerrar el acceso a los Estudios y se dispuso que parte del escaso personal y alumnos universitarios atendieran al público en el primer piso de la Escuela. A todo esto, empezaron a llegar nuestros locutores, dos de los cuales habían sufrido de diversa manera los efectos del sismo. Sergio Castillo Díaz había sufrido lesiones en la zona nasal como consecuencia del derrumbe de su casa. Fernando Alvarez Castillo, recién egresado de Derecho y a la fecha Vicepresidente de la FEC, andaba en Santiago en gestiones de su cargo con el presidente Rolando Merino. Ambos, al conocer en Santiago lo sucedido en Concepción, decidieron viajar en un taxi. Como el chofer no conocía el acceso a Concepción y ambos pasajeros se quedaron dormidos, el taxi los llevó a Los Angeles, debiendo, por cierto, hacer el retorno sumando unas tres horas más de viaje.
Con todo el personal de transmisión: 4 Locutores y 2 Radiocontroladores, RUC tuvo una amplísima y muy destacada jornada para los sismos de 1960. Comenzó su faena la noche del día 21 y no la interrumpió sino hasta la medianoche del 31 de mayo. Los Radiocontroladores, o Controles, como se denominan hoy día, eran Manuel Riquelme Ruiz y Hernán Miller Mansilla, quienes debieron dormir bajo las mesas cuando el sueño los vencía.
A modo anecdótico puedo contar algo ocurrido con don David Stitchkin, Rector de la Universidad de Concepción a la fecha. Él se encontraba en USA por aquellos días. Al informarse del violento sismo ocurrido en la ciudad, decide su retorno de inmediato. En el viaje de regreso una escala en Lima le permitió oír “su” Radio. Se escuchaba a través de nuestra Onda Corta RUC, en Lima. Eso lo conmovió. Entonces, al llegar a Concepción y enterarse de los daños sufridos en la Universidad, decidió hacerlo en una conferencia de prensa para juntar a todos los medios que deseaban conocer su opinión sobre lo ocurrido y de cómo se enfrentaría el futuro. Decidió hacerlo en RUC. Allí se trasladó y en condiciones un tanto desmejoradas porque aún no había agua potable en el Barrio, dio su conferencia de prensa, en parte de la cual destacó la labor cumplida por el Medio de Comunicación de la Universidad a tan sólo nueve meses de haber iniciado sus transmisiones. Pidió especialmente se destacara el inmenso trabajo del personal de la Radio, con voz quebrada por la emoción.
Andando los días él propuso al Directorio de la Universidad que se otorgara al personal de la Radio y a quienes habían colaborado él, la entrega de una insignia de oro de la Universidad con la siguiente Leyenda al anverso: AL MERITO. La fecha, 21-mayo-1960, y el nombre de la persona a quien se asignaba.



MISION SUR:

Concluidas las labores el día 31 de mayo, al día siguiente partió al sur del país la “Misión Sur”. Estaba compuesta inicialmente por el técnico Osvaldo San Martín, el periodista Jaime Smith Marín y el conductor del vehículo, Laureano Silva Matus, a la vez Director del Servicio Informativo de USA en Concepción. Pocos momentos antes de la partida Osvaldo San Martín se dirige a Hernán Miller señalándole que a él le parecía mejor que Miller viajara como técnico en lugar de él ya que, además, vería a su familia en Puerto Montt. Éste manifestó que no sabía manejar el transmisor que se llevaba, pero San Martín señaló que con un par de indicaciones quedaría habilitado. Así se hizo y con ese reemplazo partió “Misión Sur”. Su objetivo: visitar los lugares afectados por el sismo del día 22 de mayo a las 15:15 horas. Además, existía el compromiso de efectuar dos llamadas al día a Concepción a San Martín, quien además era radioaficionado y quedó en la ciudad para efecto de recibir aquellos llamados de Misión Sur. Las horas serían: 10:00 y 17:00, cada día en donde estuviera ubicada la misión. Se hizo y se cumplió a cabalidad. Visitamos Temuco, Lonco Pan, Angol, la zona del río Riñihue, Villarrica, Valdivia, La Unión, Río Bueno, Osorno, Puerto Montt.
En cada lugar que se avistaba nuestro vehículo la gente nos conminaba a detenernos para agradecer las emisiones de los días, con sus noches, sin parar, que los mantuvo a ellos –al sur del país- informados, puesto que enlazamos a varias ciudades con Santiago, Ancud y Santiago, por ejemplo, lo que permitió ampliar las informaciones. Mantuvimos cadenas con radios Cooperativa y Minería por varios días, logrando así informar a Chile entero.
La pasada por el Riñihue significó una molestia para el periodista de Radio Minería Luis Hernández Parker. Manifestó se deseo de efectuar reportajes en avión, desde el aire, con nuestro equipo transmisor. Como yo le indicaba que, por cierto, iba con él pues me consideraba responsable del transmisor, que era de propiedad de la Escuela de Ingeniería, se molestó muchísimo y días después nos dedicó algún párrafo en uno de sus artículos en revista “Ercilla”, revista que le pagaba a él por tales crónicas. A nosotros nadie nos pagaba, sólo era afición y vocación de servicio. Manifestó en Ercilla, de lo que recuerdo, que había solicitado efectuar transmisiones desde el aire, pero que unos imberbes muchachos de RUC no se lo había permitido. Nunca dijo que las transmisiones serían con nuestro equipo y por qué se lo habíamos negado.
En la Unión se nos quemó un tubo del transmisor. En momentos que hacíamos el contacto con Concepción, alguien pasó por la parte delantera del vehículo y distraídamente pisó el acelerador, lo que aumentó el voltaje, quemó un tubo y las yemas de los dedos a Miller, que manipulaba en ese instante.
En Puerto Montt fuimos alojados en casa de la familia Miller, que se encontraba repleta pues además estaba la familia de una hija que había perdido su casa n el sismo del día 22.


¿QUÉ PASÓ CON MARIO CÉSPEDES?

La Universidad había contratado a siete personas para poner en marcha la Radio, pero fue tanta la euforia por su puesta en marcha, particularmente, creo, por no tener nada de publicidad, que surgieron un montón de ideas. Que se puede hacer esto, que lo otro, que yo le colaboro con tal programa y así fue como en poco tiempo hubo en RUC unas 20 o más personas, a muchas de las cuales se les cancelaba mediante el sistema de honorarios, que por cierto salían del presupuesto que la Universidad habían asignado a la repartición Radio. Fue así como, entiendo que a requerimiento del director Céspedes, se suplementó aquel presupuesto, pero justo al año, es decir, en septiembre de 1960, la Universidad no amplió otra vez los gastos de la Radio. Consecuencia: el director Céspedes debió irse de vuelta a Santiago. RUC quedó nuevamente con los 7 contratos: Paulina Herrera (secretaria), Fernando Alvarez, Carlos Smith, Sergio Castillo (locutor), Osvaldo San Martín (técnico), Manuel Riquelme y Hernán Miller (controles).
Cabe consignar que al Sr. Céspedes se debieron varios invitados ilustres del medio, provenientes de Santiago. A modo de ejemplo: Luis Hernández Parker, periodista. Victoriano Reyes Covarrubia, periodista. Margot Loyola, folklorista. Silvia Infantas y los Baqueanos. Los periodistas dieron charlas en el Salón de Honor de la U. y los folkloristas recitales en la ciudad, más actuaciones y grabaciones en y para RUC.



¿QUÉ SUCEDIÓ EN RUC PARA EL 11 DE SEPTiEMBRE DE 1973?

La Radio fue tomada por las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile. Poco a poco parte del personal que laboraba en RUC pudo retornar en los meses siguientes.
Personalmente y como correspondía, la mañana del 11 me acerqué a los estudios, que estaban en calle O”Higgins 1061, 2º piso. Ahí me percaté que no podía ingresar y que estaba tomada. Debí ser chequeado por los militares, con el resto del personal que retornó, para poder reintegrarnos a nuestro trabajo. Lamentablemente estimo que la Radio sólo perdió y no ganó nada con esa toma. A modo de ejemplo: desde sus inicios en RUC estábamos logrando guardar una larga lista de elementos de sonido que nos permitan usarlos con el correr del tiempo. Como se estilaba en ese entonces, esto se fue haciendo en grabaciones en cinta magnética. Por ejemplo, una contenía varios ruidos, voces y otros elementos que merecían ser archivados, para que con el correr del tiempo ese archivo nos permita utilizar, como en el periodismo escrito se usan los clisés. Así, teníamos cintas con las voces de Claudio Arrau, el latido del corazón de la perrita Laika.
En noviembre de 1973 tomó la dirección Carlos Godoy Rocca.


PERSONAJES QUE HAN PASADO POR LA RADIO:



Obviamente, como se puede grabar, han pasado a través de grabaciones casi todos los artistas que se presentaron en el viejo Teatro Concepción. Aquellos que no tenían impedimento por contratos, por ejemplo: Claudio Arrau, pianista de fama mundial. Robert Mc Ferrin, barítono del Metropolitan, de Nueva York. El Cuarteto Paganini, el Coro de Roger Wagner, la OrquestaClásica de Praga, el Coro de Roger Blanchard, Falú, Atahualpa Yupanqui, folklorista argentino. Violeta Parra, Margot Loyola, Roberto Bravo, etc, etc. También Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Pablo Neruda, Ernesto Sábato, Manuel Rojas, Tennyson Ferrada, en fin, realmente un sinnúmero de personajes del mundo artístico, cultural, literario, musical, etc, etc.

Un personaje del que guardo muy buenos recuerdos fue el Tony Caluga, que a través de una entrevista dio clases de humildad y humanismo.


¿QUÉ PERSONAJES QUE HAYAN TRABAJADO EN LA RADIO PUEDE DESTACAR?

A Fernando Alvarez, compañero de trabajo en Radio Simón Bolivar de Concepción y, obviamente, en RUC. Egresado de derecho, inquieto por aprender cada día más. Se perfeccionó haciendo de su locución un arte, que empleó magistralmente en la lectura de cuentos nacionales por ejemplo. También Manuel Riquelme Ruiz, control, trabajador, ejemplo de ejemplos. Hizo siempre mucho más de lo que correspondía, creando selecciones musicales notables para programas específicos. Gran sincronizador musical. Destacó a dos, pero debería hacerlo con todos. RUC tuvo el privilegio de haber contado, creo, con los mejores hombres de la radiotelefonía penquista. Fundamentalmente con un notable amor a su actividad.


¿HASTA QUÉ AÑO TRABAJO EN LA RADIO Y POR QUÉ?

Hasta 1980, en una etapa. Ese año fui exonerado por el Rector Delegado (un militar), sin mediar razones. El suscrito había sido calificado en lista de mérito justo el año 1979.
Fue el peor golpe que me han proporcionado en mi vida.


¿QUÉ PASÓ CON EL INTENTO DE HACER COMERCIAL LA RADIO?

En mi modesta opinión, nadie estaba preparado para aquello. ni los vendedores de avisos, ni los potenciales avisadores. Durante cuarenta años, más o menos, RUC no hizo publicidad. Todos CREIMOS que sí era posible. Pero, cuesta mucho doblar la mano cuando ha habido una costumbre, que entre nosotros adquiere casi carácter de Ley. Se puede, pero hay que argumentar muy bien y con plenos conocimientos. Aún así, es tarea difícil, más aún con la línea programática de una Emisora Universitaria. Peor aún cuando la planta de vendedores tenía más interés en vender publicidad para la TV Universitaria, naciente, y cuyas comisiones por ventas eran superiores, entre otras causas.
Se terminó vendiendo la Amplitud Modulada de la Radio contra mis argumentos, que fueron muchos y que nunca se dieron a conocer a la autoridad. Lo peor de esa venta es que implicada sólo los equipos y la antena. Sin embargo, equipos y antena aún están en terrenos de la U. de C.


EPISODIO O HISTORIA PARA CONTAR:

Las escuelas de verano. Particularmente la de 1960: RUC transmitió íntegramente todas las sesiones, con los intercambios de opiniones entre escritores y académicos de diferentes especialidades. Fue un acontecimiento único en la vida de la ciudad. Comprobamos que en las fuentes de soda se escuchaban las transmisiones de RUC. Eso hace suponer que en las casas fue similar, lo que explica en buena medida la cercanía y el amor que en la comunidad sentía por lo que Su Universidad le entregaba. La credibilidad y fe en don David Stitchkin, rector de la época y en lo que hacía RUC, que contaba con el apoyo mayoritario de la ciudadanía a tan solo cinco meses de haber iniciado sus transmisiones.
Esta actividad y la provocada por el terremoto de mayo del mismo año han sido, en mi modesta opinión, los momentos más transcendentes de RUC.

miércoles, 8 de marzo de 2006

Los portalápices de la Radio




Las imágenes muestran los portalápices puestos en circulación por la Radio y entregados a sus auditores más cercanos. Del primero doy cuenta personal pues tuve la idea y se la plantee a Domingo Baño, publicista y magnífico dibujante. El diseñó nuestro primer objeto recordatorio con ocasión de los 20 años de Radio Universidad. El último objeto es un mug que me imagino nadie estará bebiendo café en él.